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Prompt engineering: cómo pedirle bien las cosas a una inteligencia artificial

Prompt engineering: cómo pedirle bien las cosas a una inteligencia artificial

Dos personas pueden hacerle la misma pregunta general a un asistente de inteligencia artificial y obtener resultados muy distintos, simplemente por cómo la formulan. El llamado prompt engineering es la práctica de escribir instrucciones claras y efectivas, y aunque suene sofisticado, se reduce a comunicar bien lo que se necesita.

Piensa en un colega nuevo

Una buena analogía es imaginar que le das una tarea a un colega muy capaz que acaba de incorporarse y no conoce tu contexto. Si le dices solo escribe un correo, tendrá que adivinar el destinatario, el tono y el objetivo. Si le explicas quién lo recibirá, qué quieres lograr y qué extensión debe tener, el resultado mejora mucho.

Da contexto y objetivo

Explica para qué necesitas el resultado, quién es la audiencia y qué nivel de conocimiento tiene. No es lo mismo explicar la fotosíntesis a un niño de ocho años que a un estudiante universitario. Cuanto más específico seas sobre la situación, menos tendrá que suponer el modelo.

Define el formato esperado

Indica cómo quieres la respuesta: una tabla, una lista de cinco ideas, un párrafo de cien palabras o un código con comentarios. Especificar la longitud, el tono y la estructura evita tener que pedir correcciones repetidas.

Usa ejemplos

Mostrar uno o dos ejemplos del resultado deseado suele ser más eficaz que describirlo. Si quieres un estilo concreto de descripción de productos, incluye una muestra. Esta técnica, llamada aprendizaje con pocos ejemplos, orienta al modelo hacia el patrón que buscas.

Divide las tareas complejas

En lugar de pedir todo de una vez, separa el trabajo en pasos: primero investigar, luego organizar, después redactar y finalmente revisar. También puedes pedirle que razone paso a paso antes de dar la respuesta final, lo que mejora la precisión en problemas lógicos y matemáticos.

Asigna un rol cuando ayude

Indicar que actúe como editor, revisor de código o tutor puede orientar el enfoque y el vocabulario. Funciona mejor cuando se acompaña de instrucciones concretas sobre qué debe hacer, no solo del título del rol.

Itera y refina

Rara vez el primer intento es perfecto. Revisa el resultado, identifica qué falla y ajusta la instrucción: más contexto, un límite distinto o una restricción nueva. Tratar la interacción como una conversación en la que refinas, y no como una consulta única, da mejores resultados.

Verifica siempre

Un buen prompt no elimina el riesgo de errores. Pide que indique cuando no esté seguro, solicita fuentes cuando sean importantes y comprueba por tu cuenta cifras, citas y datos críticos. Y evita incluir información confidencial que no quieras compartir con el servicio.

Un ejemplo antes y después

Un prompt débil sería: escribe sobre ahorro. Uno mejor: eres asesor financiero para jóvenes de veinte a treinta años; escribe un texto de trescientas palabras con cinco consejos prácticos para empezar a ahorrar con un sueldo bajo, en tono cercano y con un ejemplo numérico para cada consejo. La segunda versión define rol, público, extensión, formato y estilo. El resultado será más útil porque el modelo no tiene que adivinar nada. Dedicar un minuto extra a escribir la instrucción suele ahorrar varios minutos de correcciones.

Escribir buenos prompts es, en el fondo, aprender a pensar con claridad lo que necesitas y expresarlo bien. Es una habilidad que mejora con práctica y que potencia el uso de cualquier asistente.

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