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Eclipses solares y lunares: por qué ocurren y cómo verlos con seguridad

Eclipses solares y lunares: por qué ocurren y cómo verlos con seguridad

Durante unos minutos, el día se vuelve noche, las aves se silencian y la temperatura baja. Un eclipse solar total es una de las experiencias naturales más impactantes. Aunque hoy sabemos explicarlos con exactitud, para muchas civilizaciones antiguas fueron presagios inquietantes.

La mecánica de un eclipse

Un eclipse ocurre cuando tres cuerpos celestes se alinean. En un eclipse solar, la Luna pasa entre la Tierra y el Sol y proyecta su sombra sobre nuestro planeta. En un eclipse lunar, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, que entra en la sombra terrestre.

Una casualidad notable

El Sol es unas cuatrocientas veces más grande que la Luna, pero también está unas cuatrocientas veces más lejos. Por eso ambos tienen casi el mismo tamaño aparente en el cielo, y la Luna puede tapar el disco solar casi exactamente. Esta coincidencia no durará para siempre, pues la Luna se aleja de la Tierra unos centímetros al año.

Tipos de eclipses solares

En un eclipse total, la Luna cubre por completo el disco solar y se ve la corona, la tenue atmósfera exterior del Sol. En uno parcial, solo se cubre una parte. En uno anular, la Luna está en un punto lejano de su órbita y no alcanza a tapar todo el disco, dejando un anillo brillante.

Por qué no hay uno cada mes

La órbita de la Luna está inclinada unos cinco grados respecto al plano en que la Tierra orbita al Sol. La mayor parte de las lunas nuevas, la Luna pasa un poco por encima o por debajo y no proyecta sombra sobre la Tierra. Solo cuando la luna nueva ocurre cerca de los puntos donde su órbita cruza ese plano hay eclipse.

Eclipses lunares

Ocurren durante la luna llena y son visibles desde todo el lado nocturno de la Tierra. En un eclipse total, la Luna no desaparece, sino que adquiere un tono rojizo, porque la atmósfera terrestre desvía la luz roja del Sol hacia la zona de sombra. Son seguros de observar a simple vista.

Observar un eclipse solar con seguridad

Nunca se debe mirar directamente al Sol, ni siquiera durante un eclipse parcial, sin protección adecuada. Puede causar daños permanentes en la retina sin dolor. Hay que usar gafas de eclipse certificadas, con el filtro adecuado, o proyectar la imagen con un agujero en una cartulina. Las gafas de sol normales, las radiografías y los vidrios ahumados no son seguros. Solo durante la totalidad, en la franja de sombra, puede mirarse sin filtro.

La ciencia que aportan

Los eclipses totales permiten estudiar la corona solar, normalmente oculta por el brillo del disco. En 1919, la observación de un eclipse confirmó que la luz de las estrellas se desvía al pasar cerca del Sol, una de las primeras comprobaciones de la relatividad general de Einstein.

Predicción exacta

Los eclipses se repiten en ciclos, como el ciclo de Saros de unos dieciocho años, y hoy se pueden predecir con precisión de segundos durante siglos.

Cuándo ocurrirá el próximo

Los eclipses se pueden consultar en calendarios astronómicos publicados por agencias espaciales y observatorios, con fechas, horas y zonas de visibilidad de cada uno durante décadas. Un eclipse solar total es visible desde una franja estrecha de unos cien a doscientos kilómetros de ancho, por lo que muchos aficionados viajan para verlo. Planificar con tiempo, consultar el pronóstico del tiempo y elegir un sitio con cielo despejado aumenta mucho las posibilidades de disfrutarlo.

Los eclipses son un recordatorio de que vivimos en un sistema dinámico y predecible. Observarlos, con las precauciones adecuadas, es una oportunidad de conectar con el cosmos.

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